Un nuevo monitoreo satelital de la organización Conservación Amazónica – ACCA reveló la aparición de nuevos focos de minería ilegal en la Amazonía peruana. El análisis, realizado en febrero, evidencia la pérdida de cobertura forestal por minería de oro tanto dentro como fuera del denominado “corredor minero del sur amazónico” incluyendo áreas protegidas e indígenas.
Según las alertas de la plataforma RAMI, en la Reserva Nacional de Tambopata se registraron 23 alertas, con una pérdida de 3.01 hectáreas de bosque. En su zona de amortiguamiento se detectaron 94 alertas adicionales, equivalentes a 4.87 hectáreas deforestadas. Asimismo, en la concesión minera bloqueada Raúl Trinidad Farfán Yépez se reportaron 31 alertas y la pérdida de 0.5 hectáreas.

La mayor concentración de alertas de minería ilegal se ubica en los ríos Inambari y Malinowski, donde esta actividad impacta incluso sectores dentro y alrededor de áreas naturales protegidas. Estas zonas de amortiguamiento cumplen un rol clave como barreras de protección, hoy debilitadas por la expansión de la minería.
En la comunidad nativa Shiringayoc se identificaron 12 alertas que representan la pérdida de 0.93 hectáreas de bosque. Aunque la superficie afectada es menor, el impacto es crítico al ocurrir dentro de territorio indígena, exponiendo a las comunidades a los efectos directos de la minería aurífera.

Amazonía norte bajo presión
El monitoreo también identificó nuevos focos en el norte del país. En Loreto se detectaron 36 infraestructuras mineras a lo largo del río Nanay, una cuenca clave para la región por ser la principal fuente de agua potable para la ciudad de Iquitos. Las imágenes satelitales evidenciaron la operación conjunta de cinco dragas en este ecosistema.

Además, en enero, la plataforma RAMI ya había identificado 110 infraestructuras mineras en el río Marañón, confirmando una creciente presión sobre los ecosistemas amazónicos del norte.
Estas cifras alertan sobre la continua expansión de la minería de oro en la Amazonía peruana, un ecosistema clave y altamente vulnerable que sigue siendo afectado de norte a sur.
31 de marzo de 2026
