La fiebre del oro ilegal amenaza la Amazonía peruana. Dragas y excavadoras avanzan envenenando ríos, devorando bosques y generando división en comunidades indígenas. Un revelador informe de Conservación Amazónica – ACCA reveló que la minería ilegal se extendió en nueve regiones amazónicas, afectando hasta 73 comunidades y a más de 250 cuerpos de agua.
El «Informe Situacional 2025» deja en evidencia el crecimiento de esta actividad, que en solo un año pasó de siete a nueve regiones, anexando territorios en Cajamarca y Pasco. Pero la cifra más alarmante viene de Madre de Dios, donde la destrucción se ha multiplicado por cinco en la última década, con un incremento superior al 500%.

El epicentro de la devastación se encuentra en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, que ahora concentra el 13% de toda la minería ilegal en ese departamento.
La Pampa, que alguna vez fue símbolo de la lucha contra esta actividad, ha caído nuevamente. Hoy está tomado por 1600 dragas, un ejército metálico que marca un aumento del 21% desde 2024. En Loreto, el río Nanay —una vital fuente de agua para Iquitos— alcanzó un pico histórico de degradación con 42 dragas activas. Mientras, en Huánuco, la deforestación arrasó 1763 hectáreas de bosque en sólo un año, incluso dentro del Área de Conservación Privada Panguana.
La alarmante expansión se ve potenciada por un sistema de concesiones que parece ignorar los conflictos territoriales. De las 1036 nuevas solicitudes mineras que evalúa el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico – INGEMMET, 136 se superponen con comunidades nativas, 48 con áreas protegidas y 3 con reservas indígenas, además de 693 que coinciden con ríos y quebradas.






Fronteras tomadas: Un problema urgente
El informe confirma que la minería ilegal es una crisis transfronteriza. La actividad se ha consolidado en la cuenca del Chinchipe (frontera con Ecuador), en la triple frontera del Putumayo (con Colombia) y en la cuenca del río Madre de Dios (con Bolivia). Este patrón exige una respuesta coordinada entre países, ya que las acciones únicamente nacionales resultan insuficientes.
Para Sidney Novoa, Director de SIG de ACCA, la situación de la expansión de la minería es preocupante. “Este panorama es un reflejo del abandono de los espacios rurales y de frontera. La minería ilegal ya no es solo un problema socioeconómico, ha mutado hacia una estructura de crimen organizado que erosiona todo a su paso, no solo los ríos y los bosques de la Amazonía, sino también las estructuras sociales y los espacios de gobernanza”.
Durante el evento también se presentaron dos estudios inéditos: uno sobre el impacto de la minería ilegal en zonas prioritarias para la conservación en la Amazonía peruana y otro sobre la valorización económica de los impactos de la minería ilegal de oro en la cuenca del río Nanay, que ofrecen evidencia sobre la magnitud del problema ambiental y humano en la región. Puedes acceder a los estudios aquí: https://bit.ly/EstudiosMinería_ACCA
Viernes 29 de agosto de 2025